miércoles, 14 de abril de 2010

Rainy days and mondays always get me down


Los días de lluvia nunca fueron lo mío, salvo raras circunstancias en donde pasearme con un paraguas me puede llegar a hacer feliz por algún motivo secreto, el resto de los días de lluvia me humedecen el espíritu y mi pobre existencia de gansa se tambalea para no caer de jeta en un chiiiiiarco y ahogarse en una depresión. Aunque por momentos siento un empujón de energía que podría llevar a mi anatomía de ave a desplegar las alas del deseo y levantar vuelo, siempre esta esa sensación de tormenta que hace que no pueda despegar y quede varada en una enorme laguna. Lo peor es el tema del frío humedo y penetrante, la ausencia de calor y de sol, que deja a uno tan descompensado y lo lleva a pensar si alguna vez volverán a calentarse esas plumas mojadas y chiiiiamusacadas y ese pico de ave volverá a volar por los aires con una enorme sonrisa cerca de cielo. Pero bueno por suerte el autoconocimiento de la gansa le premite saber que sus ciclos son igual de inestables y de rapidos que el clima...

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